Compañeros de piso: ojalá os pille el Karma

Desde este fin de semana (día 14 y 15 de Diciembre 2013) hasta hoy, lunes 16, he estado subida en el techo por dos compañeros de piso que al principio me caían bien, los 5 primeros meses, pero ahora me caen mal, muy mal. Y te preguntarás, ¿Por qué? porque son unos irresponsables en mayúsculas.

Una de estas personas es una irlandesa que todo lo bueno que tiene se ve eclipsada por tener el morro de dejarme a mí con toda la responsabilidad de arreglar un problema que yo no era responsable y la otro es un brasileño que es tan comodón que aunque haya un problema muy grave, se escaquea y te deja solo con el marrón. Os explico.

Resulta que el sábado se fue la electricidad durante horas, no sólo de mi casa sino de muchos puntos de mi ciudad. Bien, el inicio de mi subida por las paredes es que al mediodía, cuando iba a prepararme la comida, veo que la luz no se enciende, me pareció raro y lo comprobé en otras partes de la casa. Así que llamé a este chico, que ya había comido y estaba cantando con su guitarra (antes cantaba bien pero ahora desafina tan mal que Rebbecca Black parece una diva a su lado) y él ni puñetero caso. Le volví a llamar y él paró y me dijo con un seco “¿qué?” y le dije “Oye, que la luz se ha ido” y ¿sabes que me respondió? “Ah, vale” yo me quedé con cara de WTF??

¡¿Cómo que “ah, vale”?! le volví a repetir que se fue la luz y el muy idiota sigue cantando y tocando la guitarra. Este hecho me subió por las paredes. ¿Cómo se puede ser tan irresponsable y tan comodón? Es decir, se fue la luz, teníamos comida fresca en el frigorífico que si no lo mantienes fresco continuamente se echa a perder, sin electricidad no funcionaba el calentador de agua para la ducha, no teníamos internet y a él, sin importarle nada, ¿Tiene los santos huevos de decirme “ah vale”?

¡Pero será imbécil!

Tenía ganas de pillar su guitarra y romperla, en serio.

Pero la cosa no acaba ahí, no señor, es que encima el señorito me deja sola para revisar la caja de electricidad (que resultó estar muy bien), luego mirar el cableado del exterior de casa y de paso tener que ir a llamar a los vecinos para ver si tenía electricidad. Y adivina… El señorito se empieza a “preocupar” cuando fueron las 4 y media de la tarde y ya estaba casi oscurecido y él, cuando intentó abrir la luz, no se encendía. El tipo sólo tuvo la idea de enviar dos mensajes a la irlandesa para saber si ella iba a volver o llamar a la compañía y digo “preocupar” porque preocupado no estuvo, porque para más INRI el muy imbécil acepta la invitación de irse de cena y de fiesta hasta las tantas con unos amigos que previamente le dijeron aún sabiendo -y reconocido por él- que “teníamos un grave problema”, dejándome sola en casa, en medio de la oscuridad y convirtiéndome en la máxima responsable de arreglar el problema de la luz.

Sinceramente, tenía ganas de matarlo…

Pero siéntate, que ahí no acaba la cosa.

Después de enviarle un mensaje a la irlandesa a ver cómo narices íbamos a solucionar lo de la luz (ya llevábamos dos horas sin ella), la tía, con toda su cara me llama y me dice que me daría el número de teléfono de la compañía, que ella no podía volver y que tenía que llamar yo; cuando ella es la titular de las facturas de la luz y del gas, por lo es la responsable de que si pasa algo malo ella lo tiene que solucionar (yo soy la titular del Internet, así que si pasa algo, la que tiene que mover el culo soy yo, como es normal).

O sea, me encuentro con la situación que ambos están de fiesta, de pubs, con sus amiguetes, sin preocupaciones, pasándolo pipa, y yo, como una puñetera pringada aquí, siendo la responsable de todo; siendo extranjera de hace 6 meses en un país de habla inglesa, sola en casa, con un frío que te morías y encima a oscuras completamente.

¡¡¿Pero esto que es?!! En serio, ¡¿Qué cogollos es esto?!

Es que es increíble, vaya par de caras que tienen esta gente, joder.

Pero no me dio la ganas de llamar, no señor, así que en unos minutos le envié un mensaje a la irlandesa obligándola a que llamara y que solucionase el problema porque simplemente yo no era la responsable ni el titular de la factura de la luz.

A la media hora u hora, me envió un mensaje diciendo que el problema era general, que había muchísimos puntos de la ciudad en la que no había luz y que no se iba a solucionar hasta que los de emergencias lo arreglasen. Ya habían pasado como 4 horas, así que ya estaba no por las paredes, sino en el techo de la rabia.

Al final, los de emergencias me tomaron nota, revisaron los cables y vieron que había un problema en la parte superior de uno de los postes de mi calle, así que se fueron, al cabo de 2 horas llegaron los técnicos y con una grúa arreglaron el problema. Yo estuve todas las horas en el sofá, sin luz, sin saldo en el móvil, con mucho frío y de vez en cuando vigilaba por si algún indeseable tenía la famosa idea de entrar en casa por el patio o qué se yo.

La luz volvió, sí, pero estando yo dormida y adivinad, ellos dos vinieron a la madrugada, cerca de las 3, tan contentos, sin preocupaciones, menuda cara más dura que tienen.

Pero ahora viene la guinda del pastel. Sí, sí, aún esto no ha acabado.

Resulta que hoy, lunes, por la mañana, ha venido el técnico que desatasca las cañerías de los aseos y él de momento fue el responsable de atenderle y tal, porque yo estaba en mi cuarto y no tenia ganas de salir. Además, de que lo hacía para que él se espabilara un poco y fuera responsable por una vez en su vida. Pues oye, nada más verme a las 11 prepararme el desayuno con prisa para ir a hacer unas gestiones personales urgentes, el muy cabronazo se pone a decir “oh my god!” y a soplar como un búfalo y – no te lo pierdas- se levanta del asiento de su cuarto (estaba estudiando), se pone a recoger sus cosas como si no hubiera un mañana y se larga de casa, todo en cuestión en menos de 2 minutos, dejándome sola otra vez en casa, con el hombre haciendo su trabajo y con la casa llena de rebañones por el barro, agua y lo que no era barro.

El muy hijo de su gran madre me ha dejado otra vez con todo el marrón y se ha largado. Pero esto no va a quedar así. Yo tengo que ir a hacer esas gestiones sí o sí, así que cuando él venga yo me iré cagando leches y le dejaré esos rebañones para que los limpie él. No pienso limpiar nada y que él se encargue de todo lo demás. Que el karma se ocupe de él, ¡hombre ya!

No sólo me ha demostrado de que es un irrespetuoso con la gente en la convivencia, sino que también es un inmaduro e irresponsable, no sólo con el tema de asuntos como éste o cuando hay problemas que afecta a todos, sino en el tema de la limpieza o dejar las cosas limpias después de que él las use (excepto las cosas de la cocina, lo demás es terriblemente dejado, sobretodo en el baño -.-). Y no te creas que critico por detrás, esto ya se lo he dicho, muchas veces, pero ¿qué hace él? Oídos sordos.

¿Quieres saber algo más increíble? Tienen 10 años más que yo, es decir, ya superan los 35 años de edad cada uno, y yo sólo tengo 26. Y se comportan como unos inmaduros e irresponsables. Acojonante, ¿no?

Pues eso.

Pero oye, para traspasar las obligaciones a los demás y ser “firmes” en lo que deciden y en sus palabras, sí lo son, ¿eh? Pero qué narices, eso a mí no funciona, no soy tan tonta como ellos creen. Conmigo se han topado.

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