[Nursering Notes] Tan cerca de la muerte

Ser enfermera es una profesión que, si amas y disfrutas con ella, pocos problemas tendrás para no cansarte mentalmente y quemarte. En mi opinión, ser enfermera es algo muy bonito y si tienes un carácer bondadoso, amable y tranquilo, y amas ayudar, cuidar y curar a la gente, ésta es tu profesión. Pero el único punto negativo y malo de esta profesión es de lo cerca que estás de la muerte; no para ti, sino de las personas que cuidas. Ver a una persona como de repente, con una cierta dependencia física, se enferma por una infección (bacteriana) y que aunque le estés dando antibióticos, poco a poco empeora hasta el punto que vas viendo cómo se apaga es muy triste. Durante horas ves que está empeorando, otras parece que mejora, pero luego vuelve a empeorar para convertirse en el definitivo y ser un proceso irreversible.

Esto es lo que me pasó con una persona que teníamos ingresado en donde trabajo entre el sábado y el domingo.

El sábado, desde las 8am que empecé ayer hasta la noche, vi un deterioro progresivo que ya pude ver, sobre al mediodía, de que ese hombre pronto iba a irse. Mi compañera enfermera pensó lo mismo cuando le comenté su aspecto: piel fría y blanca tirando a amarillenta, muy adormilado y sensación de cansancio, poca fuerza física, dificultad para hablar, poca reacción al tocarle o hablarle, mirada perdida, piernas muy hinchadas, poca micción, pocas ganas de comer y beber, con dificultar para tragar. Aparte de eso, la tensión arterial era muy bajita del rango de normalidad para él y sentía mareos muy a menudo. No comió nada en todo el día, no bebió casi nada, no hablaba… ni siquiera orinaba (la poca que tenía estaba muy concentrada y tenía sedimentos desconocidos, aunque no había presencia de sangre) y tuvo como 6-7 diarreas que olían horrible, producida por la infección bacteriana. Cada vez se ponía peor.

Me di cuenta desde ese día que iba a ver a una persona morirse lentamente. Lo que se siente es terrible, muy desagradable, pero se debe ser muy fuerte para soportar eso y asumirlo. Hasta el último momento, este hombre siempre sonreía y cuando yo hacia mi trabajo en atenderlo y vigilarle, y a él le molestaba porque no le gustaba que le tocase sus intimidades para limpiarle, yo le intentaba calmar y le explicaba lo que pasaba con voz dulce, le agarraba la mano, y él, con una sonrisa, me decía con la cabeza “OK” y se quedaba tranquilo, apretándome la mano y no la soltaba.

El domingo, en la mañana, sentí un nudo en la garganta cuando la enfermera de la noche nos contó que él murió sobre las 6 de la mañana. Me resultó bastante triste incluso verle en su cuarto, rodeado de su familia, tapado con una sábana blanca y unos tulipanes amarillos y rojos encima de su cuerpo. Fue un buen hombre, y aunque sólo lo conocí durante un mes, ya le tuve cierto aprecio porque fue muy buen paciente conmigo, siempre una sonrisa en la cara y dispuesto a ayudar y ser cuidado por todas nosotras. Sentí entre lástima y vacío por dentro durante todo el día de ayer; no sabía qué sentir, de hecho no era tristeza, era vacío de corazón. Fue desagradable porque veía a la familia y me daba pena verles tan mal, pero igualmente sonreían porque ellos sabían que nosotras sabíamos que estaban destrozados y no querían que estuviésemos afectadas, pero era inevitable.

El hombre estuvo en la habitación hasta las 2pm, que es cuando la funeraria se llevó el cuerpo, el médico vino a las 10am para confirmar su muerte. Sobre las 3pm vino lo peor de todo: recoger todas sus cosas personales y su ropa de su habitación, y ponerlas en bolsas negras para cuando la familia volviese se las pueda llevar y porque iban a limpiar a fondo la habitación. Sentí mal rollo por dentro por esto. Recordaba muchas cosas, sobretodo la muerte de mi abuelo en su residencia. Es como si reviviese un deja vu con alguna de las enfermeras o auxiliares (entre ellas, mi tía) que tenía que empaquetar todas sus cosas personales. La otra enfermera que me ayudó también sentía lo mismo, lo único es que supo guardarlo mejor que yo. Yo no lloré, pero yo sí lo expresé y la otra enfermera dijo que sentía lo mismo. Hubo otra auxiliar que también parecía estar como en shock, pero tenia una actitud mucho más fría que nosotras dos juntas.  Durante las 12 horas que trabajé, me sentía también muy pensativa, pensé mucho sobre la muerte, incluso del mío propio.  Llegué a una conclusión que me hizo sentir muy baja de moral, así que tuve que ir comiendo bombones que teníamos en recepción de enfermería para mejorarme. Pero ni siquiera el chocolate lo consiguió (y normalmente sí lo consigue). Lo único que me animó instantáneamente es cuando un padre visitó a su madre con sus dos niños pequeños; me dieron mucha ternura y eran graciosos. A partir de ahí ya me sentí mejor.

Este suceso también me hizo recordar ahora mismo de dos abuelas que murieron en mi primer año de carrera. Murió una mujer que fue abandonada por su familia. Yo, a pesar de haberle tomado las constantes vitales y comprobar que estaba perfectamente a las 7am, al mediodía murió cuando en ese momento estaba en el comedor dando de comer a otra abuela. La segunda abuela me afectó más porque tuve una cercanía y un afecto mucho más que el resto, por suerte no vi cómo se apagaba lentamente porque murió después de Semana Santa, un día después de yo regresar al geriátrico.

Aunque no lloro por sus muertes, ni me deprimo y sé que estas situaciones las viviré muchas veces, desgraciadamente, si que me hacen sentir con mal cuerpo. Son difíciles mentalmente de soportar.

Que Dios le tenga en su Gloria y le bendiga.

[21 de Abril 2014]

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2 pensamientos en “[Nursering Notes] Tan cerca de la muerte”

  1. Que duro, no hay dudas que se necesita mucha fuerza para realizar tu profesión.

    De todas formas me imagino – y esto puede oírse algo feo – que con el tiempo uno se va acostumbrando a lidiar con estas situaciones. Dicen que el tiempo es el mejor maestro, y creo que aprender a lidiar con esos momentos emocionalmente fuertes no escapa a esa frase.

    En el camino, solo queda juntar fuerzas, no desanimarse, pensar que uno esta tratando de hacer un bien y que hace todo lo que esta a su alcance.

    Por ultimo, nunca olvidar que por cada caso triste, hay cien con final feliz. ¡Quizás se pueda sacar fuerzas de ellos!

    Saludos ¡y a darle para adelante!

    P.D: Muy interesante tu blog, voy a leer entradas mas antiguas si no te molesta ^^

    1. Gracias por tu comentario Diego! Es bastante duro y tienes mucha razón en lo que dices; seguiré adelante, es verdad que hay más finales felices que tristes. Me has animado mucho con tus palabras, te lo agradezco mucho :) Saludos.

      P.D: Puedes leeer todas las entradas antiguas tantas veces como quieras, ¡Para mi es más un placer que una molestia! Gracias por leerlas cuando lo hagas.

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