Ética para reflexionar: la cara silenciada de la reproducción asistida

La reproducción asistida ha resuelto un enorme un problema de la mujer (y, secundariamente, del hombre): la fertilidad; y ha cumplido un deseo: la maternidad.

Todos hemos oído hablar de la reproducción asistida y la gran aceptación social que tiene. Gracias a ella miles y miles de parejas pueden tener hijos cuando no ha podido tener en métodos naturales en varias ocasiones, sean por causas femeninas, o masculinas o ambas. Pero hay un lado de éste que es turbio, que se esconde y que deberíamos conocer y reflexionar sobre ello. Ésto lo descubrí personalmente, haciendo una clase práctica de una optativa de reproducción asistida en el último curso de la universidad. Leí un artículo sobre el destino de los óvulos fecundados que “sobran” para esta práctica, dejándome incrédula. Pero antes de profundizar en el tema, explicaré muy brevemente la reproducción asistida.

La reproducción asistida se compone de múltiples técnicas que tratan la infertilidad permitiendo la fecundación de forma “manual”, por así decirlo, cuando no se produce por medio natural. La infertilidad no es sinónimo de la esterilidad, ya que el primero se refiere a la imposibilidad de conseguir el embarazo tras tener relaciones sexuales en un año, y el segundo se refiere a la situación en que se logra el embarazo pero no se consigue que nazca vivo.

Hay 4 tipos de reproducción asistida que son las siguientes:

  • Coitos programados para aquellos que presentan infertilidad aunque las pruebas básicas realizadas no detectan ninguna anormalidad y, por tanto, su causa es desconocida.
  • Inseminación Artificial (IA) que consiste en depositar espermatozoides con un instrumento especializado en el útero, cérvix o trompas de Falopio simulando la copulación.
  • Fecundación In Vitro (FIV) que consiste en proceder la fecundación de los ovocitos por los espermatozoides fuera del cuerpo materno y en un medio líquido. El ovocito fecundado (o preembrión para algunos) son transferidos al útero de la mujer para iniciar el embarazo. El método es estimulación ovárica → extracción de ovocitos → fecundación → cultivos de embriones → selección → evaluación de la calidad embrionaria → transferencia de embriones.
  • Inyección Intracitoplasmática de Espermatozoides (ICSI) que consiste en obtener y preparar los mejores gámetos para su unión mediante una inyección de un espermatozoide al citoplasma del ovocito mediante una micropipeta. Luego es transferido al útero materno. 

Aunque parezca algo “fácil” o “despreocupado” para la pareja, en realidad no lo es ya que como toda técnica sanitaria presenta ventajas e inconvenientes. No hay que olvidar que la que más sufre en la reproducción asistida es la mujer porque se somete a técnicas de cambio hormonal a nivel ovárico (y con ello cambia su cuerpo, el humor y estado de ánimo, aparecen dolores, cambios físicos visibles, etc). Sí, también sufre la pareja a nivel emocional por el estrés o ansiedad, preocupación por el estado de su mujer, se sufre tensiones por las situaciones en la que se viven, etc.

Aparte de permitir la fecundidad, los óvulos fecundados e, incluso, los embriones, tienen más de una función que a más de uno se llevaría las manos a la cabeza y ahogar el grito. No es raro ver que en los tanques de congelación de los laboratorios se acumulen llamándose “embriones sobrantes”. Algunos son directamente destruidos y otros se mantienen congelados para otros fines como investigación, industrial o comercial. Sí, has leído bien. Y esto es ilegal en España.

Según la Ley 35/88 de 22 de noviembre todas aquellas prácticas diferentes a la procreación humana están prohibidas. Así se recoge en los siguientes artículos:

1) CAPÍTULO II. PRINCIPIOS GENERALES. Artículo 3. Se prohíbe la fecundación de óvulos humanos, con cualquier fin distinto a la procreación humana.

 2) CAPÍTULO III. DE LOS DONANTES. Artículo 5, Apartado 3. La donación nunca tendrá carácter lucrativo o comercial. 

Es horrible que siendo estas prácticas ilegales, se produzcan sobretodo de forma tan cruel echar por la borda la dignidad humana. Comerciar con embriones o fetos humanos, y encima utilizarlos en los cosméticos es abominable.

También existe esa realidad llamada “bebé medicamento”. Consiste en conseguir un niño que pueda actuar como donante compatible para curar a su hermano enfermo. Este caso provoca muchas discusiones a favor y en contra.

A favor porque es un avance de la medicina que, no sólo puede curar definitivamente a un niño gravemente enfermo, sino que su hermano concebido de esta forma sea el “héroe” por salvarle la vida y, además, ser querido y deseado por la familia, por lo que esta práctica no sería tan grave.

En contra porque se crea artificialmente un niño y se utiliza como instrumento o medio en beneficio de otro. Pero aún no queda ahí la cosa ya que se utiliza un procedimiento eugenésico; se elimina a los embriones enfermos o no compatibles para conseguir el nacimiento de uno sano y compatible.

Otro tema interesante de qué hablar son los ovarios (y ovocitos) no fecundados congelados.

Este método se utiliza principalmente en mujeres que padecen cáncer, desde la infancia hasta la edad límite para ser fértil. También se utiliza en aquellas mujeres que deciden guardar tejido ovárico u óvulos (ovocitos) ya que están en un período muy complicado de su vida laboral, fuertes obligaciones que le impiden ser madre (y con el deseo de tenerlo) u otras razones de mucho peso. 

Los aspectos positivos de los óvulos congelados (y no fecundados) es que, la mujer (siendo niña o ya edad fértil) que haya tenido muchos problemas serios de salud (principalmente se usa para mujeres que sufren cáncer y se curan) y que le han impedido ser madre, al congelar su tejido ovárico y sus óvulos, al volver a descongelar e implantárselo, no habrá perdido dicho tejido ni sus células reproductoras por lo que ella puede ser madre tanto por primera como por segunda vez sea a corto o largo plazo. Tampoco se produciría rechazo al implantárselo ya que genéticamente es de ella y no de un familiar u otro pariente cercano. Por último otro aspecto positivo es que no recurriría a la reproducción asistida como tal (inseminación, etc) a menos que su pareja no tenga problemas, y tampoco recurriría el adoptar un niño/a.

Sólo hay un aspecto negativo y es que si la mujer no se recupera de su problema de salud, ese tejido se echa a perder y, excepto los óvulos maduros que puede contener, los óvulos prematuras se convertirían en “óvulos sobrantes” y serían eliminadas.

Para finalizar, hay un caso real (año 2010) que merece la pena reflexionar. Es la siguiente:

Una mujer de 38 años acude a la consulta de Reproducción. Es soltera. Tuvo 3 abortos de tres parejas diferentes. Comenta que desea quedarse embarazada ya que actualmente tiene pareja “bastante estable” desde hace 8 meses. 

La enfermera le explicó los diferentes tipos de técnicas de Reproducción Asistida y ella parece entenderlo todo pero indica “ una condición”:  a pesar de que en este momento está bien con su pareja quiere que cualquier técnica que se le oriente realizar ha de ser con semen de donante.

Mi reflexión:

La mujer debería tener en cuenta varias cosas.

  • Tiene 3 antecedentes de 3 abortos consecutivos por lo que la posibilidad de quedarse embarazada son muy pocas. Hay que tener en cuenta que, contra más abortos se practiquen sean intencionados o no, las posibilidades de futuro embarazo disminuyen considerablemente.
  • Tiene que saber que su pareja tiene que estar informado de la situación y su decisión. Si él está informado y lo acepta entonces se sigue adelante, pero si no lo acepta hay que saber el porqué y lo que piensa al respecto.

  • Tiene que tener en cuenta de la opinión, emociones y sentimientos de su pareja acerca de este asunto y tiene derecho de saber incluso los detalles, ya que es de una relación seria y estable y tienen, posiblemente, una vida en común (o en el futuro, eso habría que preguntarle para asegurarse). 

En el caso que la pareja no lo sepa, ella tiene que sincerarse con él.

  • Tiene que pensar en el futuro de su hijo porque él puede buscar a su padre biológico ya que su pareja no ha participado en la RA estando de acuerdo o no.

  • Si su pareja es estable no es ético que no quiera tener un hijo suyo pero sí de donante. La pregunta es, ¿por qué querría semen de donante en vez de su pareja? Habría que investigar sus razones.

Y tú, ¿qué piensas al respecto?

Por último, al descubrir este lado oscuro de la reproducción asistida me he obligado a mí misma como enfermera avisar a las parejas que se sometan a ésta, que por favor no congelen más embriones de los que puedan necesitar, no es mejor ni sirve la expresión que dice “mejor que sobre que no que falte” ya que se destruirían vidas humanas. Deben recordar que el número de embriones congelados y la frecuencia de la práctica depende de dichas parejas, no del personal sanitario ni del hospital. Igualmente, el hospital debería tener un límite  de nº de embriones congelados por pareja en el caso que no lo haya, e intentar dar sin ánimo de lucro todos los embriones “sobrantes” (odio llamarlo así pero es para que me entendáis) a parejas que están comenzando con la reproducción asistida sean a otros hospitales de la misma provincia o de otras, en otras CA o, incluso, a países extranjeros.

Más información:

http://www.eugin.es/quedar-embarazada/preguntas/congelacion-de-embriones

http://www.eugin.es/quedar-embarazada/tratamiento

http://www.eugin.es/quedar-embarazada/tasas-de-exito

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