En busca de la Felicidad

Ser feliz es ser maduro para todo aquello que lo requiera y ser inmaduro en el resto de cosas

Te preguntarás qué significa esta frase mía. Todo a su tiempo.

Se me ocurrió hacer este artículo porque en un momento nostálgico me puse a ver la triología de películas de las Tortugas Ninja de los años 90 (1991, 1992 y 1993, respectivamente) y al final de la tercera película, me sorprendió y me interesó el estado tan triste de Michelangelo; sabiendo todos que él es pura diversión y alegría. Esta es la conversación que mantiene con el Maestro Splinter:

Se ve a Michelangelo con la cabeza baja, con la mirada perdida y triste, mirando al suelo y mientras se frota la cabeza.
 
Michelangelo: …..
 
Splinter: Michelangelo…
 
Michelangelo: ¿Sí, Maestro Splinter?
 
Splinter: Sé que algo te preocupa, hijo mío…
 
Michelangelo: Sí, el hacerme mayor…No creo que jamás vuelva a reírme.
 
Splinter sonríe con dulzura. Michelangelo se frota la cabeza y mantiene la cabeza baja. 
 
Splinter: ¡Eh! ¡Colega!
 
Michelangelo: ¿Eh?
 
Se le ve a Splinter imitando a un hawaiiano, con una pantalla pequeña de luz y de flores de colores y con flecos rosas en la cabeza, la misma que April regaló al principio a Mikey y éste bromeó antes con él imitando a Elvis Presley en Hawaii. 
 
Splinter: ¡Ja ja ja ja ja!
 
Michelangelo: ¡Ja ja ja! ¡Vaya pinta, Maestro! ¡Ja ja ja ja ja ja ja!
 
Splinter: Igual que Elvis en Hawaii azul. (April y Case se ríen) Alooooha.
 
Se ríen todos.
 
Splinter: ¡Vi la peli en vídeo!
 
Michelangelo: ¡Ja ja ja ja ja ja ja!
 
Leonardo, Donatello y Rafael: ¡Eh, Mikey!
 
Michelangelo: ¿Eh?
 
Michelangelo se gira sorprendido, sube las escaleras y va a buscarlos.
 
Michelangelo: ¿Rafa? ¿Doni? ¿Leo?
 
De repente salen de su escondite a su izquierda y Mikey, sorprendido, ve a las tortugas bailar.
 
Donatello- ¡Dale caña!
 
Rafael- ¡Mueve el caparazón!
 
Michelangelo se anima a bailar y así terminan riéndose y disfrutando juntos.
 

 

Viendo esta escena concluyo que la verdadera felicidad viene de tu interior, de tu forma de ser. Mikey siempre ha sido alegre, Ahora mismo me siento en ese estado de Mikey, siento que nunca más podré reírme o divertirme como hacía antaño, siendo una niña; ya que en mi adolescencia tuve que madurar muy deprisa para poder sobrevivir y noto que el hacerme mayor estoy perdiendo todo eso y, como consecuencia, reírme y ser feliz. Es como si me convirtiera en una seria y amargada pero internamente con deseos de ser la de antes lo más pronto posible. Y estoy segura que no soy la única.

Mucha gente se pregunta, “¿Cómo puedo ser feliz?” o “Lo único que quiero es ser feliz/conseguir la felicidad” y es curioso que esto se pregunta ya alcanzada la adultez. Hay momentos en que uno siendo un adulto “productivo” tiene la suerte de pararse y pensar en todo el camino recorrido y al darse cuenta de que en ese momento no es feliz (vamos a suponerlo, dejando de lado a que ciertas personas si se sientan felices en ese mismo momento) y se pone nostálgico. Almenos a mí eso es lo que me pasa, sobretodo cuando echo de menos mi felicidad y, ¿cuándo la he tenido? en mi infancia.

Mi época más feliz es mi infancia y todo lo que hacía en ella me llenaba de vida, alegría y felicidad. Dejarlo atrás es el mayor error que he cometido en mi vida y, por eso, decidí recuperarlo. Pero estoy consciente que no puedo dejar mi adultez y toda la madurez que he ido adquiriendo en estos años, por lo que la mejor manera de ser feliz, en mi caso, es ser la chica actual que soy pero al mismo tiempo ser ” la Sara niña”; alegre, vivaracha y ser algo inmadura (pero con límites, claro) en el resto de cosas que no requieren madurez. Esa es mi conclusión para ser feliz. Para otras personas es hacer otras cosas. Pero sé que se puede compaginar tu período de felicidad del pasado con el del presente y con todo aquello que posees en ese momento y que sea aceptado por tus personas más cercanas y queridas. 

Cada uno tiene su forma para ser feliz, pero yo pienso que lo único que puede hacerte feliz es vivir o revivir por un tiempo prolongado aquella temporada en que te sentías pleno, dichoso, cuando hacías lo que más te gustaba y no te importaba lo que los demás te dijeran, cuando conseguiste una meta que te propusiste y lo conseguiste, cuando tenías éxito en la vida y nada ni nadie te paraba. 

Estamos en una sociedad que te pide a gritos y de forma vertiginosa que madures y seas útil en la sociedad, que dejes tu pasado y te dediques al camino que has elegido para que la sociedad prospere económicamente, social y culturalmente y, sobretodo, tecnológicamente. Y pobre de ti que mires la vista atrás.

No lo veo bien, ni como persona ni como profesional sanitario. ¿Por qué se le da más importancia la prosperidad tan superficial de una sociedad sin tener en cuenta sus sentimientos y emociones? ¿Por qué no podemos prosperar y evolucionar como sociedad (incluso mundial) siendo felices cada uno de nosotros? Si se pudiera hacer eso, no existiría la nostalgia como la sentimos hoy en día y siendo adultos. Si que echaríamos de menos a personas queridas e incluso nuestras mascotas que se fueron para siempre, pero lo demás siempre estarían con nosotros. ¿Nunca lo has pensado así?

¿Nunca has dejado de hacer algo por culpa de tener que madurar demasiado deprisa y por los comentarios y las críticas que has recibido de los demás? Yo sí. 

No hay vida más triste que no distinguir el hecho de madurar con lo de disfrutar como un@ enan@. La manía costumbre de que la gente relacione la diversión o que seas de una forma u otra con la inmadurez es algo que no entiendo. ¿Qué tiene de inmaduro jugar con tus antiguos juguetes o videojuegos de tu infancia, o ver series de animación que hace siglos que no veías, o que te gusten los peluches y de vez en cuando quieras dormir con ellos, o que incluso te quieras hacer el gracioso y te desmadres un poco en una fiesta o lugar que te gusta? Yo no lo veo. ¿Y tú? 

Madurez significa que sabes dirigir tu vida, saber qué metas tienes y qué quieres hacer en tu vida, luchar para conseguirlas y ser responsable de tus actos y de las consecuencias que conllevan. Esa madurez se consigue al crecer emocionalmente y mentalmente (aparte de biológicamente) pero sin que afecte a tu Yo, a tu identidad, a tus aficiones, gustos y personalidad; por lo que para lo que las cosas que te hacen feliz te pueden convertir en un niño y eso, para mí, es sanísimo. Mantener tu cerebro joven, no dejar de hacer las cosas que siempre has hecho y has crecido con ellas (y no considerarlo algo infantil y/o inmaduro y tacharlo con el típico de “límite de edad” dejándolo de hacer inmediatamente) es algo que mantendrá tu juventud, te hará feliz y te alargará la vida.

El miedo que se tiene al “qué dirán” o la manía costumbre de “quedar bien” a los demás, convirtiéndose en borregos sociales, y que se empieza a criticar a los demás haciéndose los listos de “moralidad” cuando no es así, da mucha pena. Aquellas personas que en ciertas circunstancias parecen tontas, infantiles, demasiado extrovertidos, locos, etc, son los que de verdad son felices. Es la pura verdad.

Por eso, yo volveré a recuperar mi verdadero Yo, sin importarme nada de lo negativo que reciba ahora ni lo que me quede de vida.

Es mi vida, es mi felicidad.

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