Esclavos de la moda

Cambiar e innovar siempre es bueno, hay que adaptarse al cambio de nuestra sociedad, para modernizarnos, incluso en la forma de vestir.

A lo largo de nuestra historia, la sociedad nos ha bombardeado con muchas modas y como todos sabemos, la moda de los anteriores años siempre vuelven. 

Insconcientemente sabemos que si no la seguimos nos sentimos fuera de lugar de la sociedad, nos miran raros, nos tachan de antiguos y nos dan una “lección” de lo importante que es seguir al dedillo las tendencias. ¡Como si a mí me interesase!

Pero hay un asunto que me pone enoja bastante: su imposición.

No es malo que la ropa, complementos e incluso los móviles, cambien y se ponga de moda, pero que te miren raro y te lo echen en cara porque te resistes ligeramente a ella y decidas que no lo sigues para no ser “uno más” que vista exactamente igual o que elijas un móvil más humilde porque tampoco no eres de complicarte la vida o porque no te guste, ya es pasarse 4 pueblos.

Esto me ha pasado varias veces con la generación posterior a la mía que se enfrentaron a mí por mi forma de vestir y las cosas que rechazo (como peinados, complementos, e incluso la tecnología: tablets y móviles táctiles) parece que lo único que les importa es aparentar que son igual de afortunados o importantes que el resto para no sentirse apartados de su grupo social a la que pertenecen. Pero esto, para mí, es una estupidez. Desde que acabé mi etapa de la adolescencia, decidí seguir mi propia moda utilizando las prendas que me van gustando, dicho de otras palabras, voy cogiendo diferentes cosas de esa “moda” y me creo la mía propia. Así soy yo misma y no soy una más que se copia del resto.

Pues bien, hoy se llevó la palma cuando fui a comprarme unas gafas nuevas y me acompañó mi madre. Tuve un pequeño rifirrafe con mi madre y la mujer de la óptica porque me querían poner gafas que para mí eran horribles, eran enormes y muy llamativas que, al ponerlas, sentía que parecía al Pepe Gafez:

pepegafez

Mi cara es pequeña y alargada y las gafas sobresalían por los lados. Encima como tenían colores fuertes pues ya te puedes imaginar cómo me veía: horrible.

Pues como decía, yo quería llevar unas alargadas pero la mujer de la óptica parecía que le pagaban para promocionar ir a la moda porque la defendía como si no hubiese mañana. Yo me iba probando gafas y no me gustaban, les miraba y entre ellas se ponía “oh, si, esa me gusta“, “oh, esa te queda muy bien con tu cara” y cosas similares. Les decía para cada una lo que no me gustaba y prefería una alargadas hasta que la mujer de la óptica me dijo: “te crees que vas mejor con las alargadas porque llevas 4 años con las mismas gafas. ¿Quieres ir a la moda de hace 16 años o la de ahora?” y por dentro me puso cabreada peor con firmeza le respondí: “yo quiero ir a mi moda, no a la que me impongan. Si no me veo con unas gafas no me las pongo por muy de moda que estén y sean “moníisimas”. Elegiré otras que me favorezcan.”y se calló. Ella se levantó y me dejó a solas con mi madre.

Les dije que yo quería unas gafas pequeñas o que concordara con la forma de mi cara, que no sean llamativas y que no sobresalgan de mi cara porque no quiero que se vea todo desproporcionalmente. Tienen que estar en equilibrio. Lo primero que se ve en una persona es el rostro por lo que unas gafas grandes y llamativas quitan la atención de todo lo demás y los ojos no se ven. 

Sorprendentemente me escucharon sin articular palabra. Parecía yo la experta, no la de la óptica. Pero ya te habrás dado cuenta, siempre van con la misma tontería, que si esto se lleva mucho, que si lo otro está de moda, etc etc y etc. 

Encontré unas gafas que medio gustaban a ellas y a mí. Era parecida a la que tenía yo pero un poco más redondas por la parte de abajo y de color marrón. Almenos, me salí con la mía.

Con esto quiero mostrar hasta qué punto que hay gente que impone la moda para que no te “excluyan” socialmente y la excesiva importancia que le dan. Quiero dejar claro que la moda siempre debe ser exclusivamente personal, no social. Cada uno decide debería decidir qué llevar y qué no, y pensar si volver a llevar aquella prenda u objeto de moda que compró pocos meses o semanas antes. 

Hay que tener siempre en cuenta que la moda de cada persona es una expresión individual y única, que muestra cómo somos y quién somos. No es pertenecer a una tendencia, es pertenecer a ti mismo, ser tú mismo/a. ¿Crees que serías feliz si cada dos por tres tienes que gastarte dinero para sentir pertenencia de un grupo social y sólo te gustas a tí mismo/a por el hecho de seguir a rajatabla las modas o si sólo eres igual que otra persona que te gustó cómo vestía? O ¿eres feliz siendo capitalista, vacía y siendo superficial sin importar lo que puedes llegar a gastar cada semana?

Recuerda, la moda no es una tendencia, es tu estilo personal único e intransferible.

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