Mis vivencias de Final Fantasy (III)

Capítulo 3: un encuentro inesperado.

Año 2008. Durante mi estancia fuera de mi ciudad en mi primer año de carrera fue dura, tuve que estar ausente durante 9 meses y lejos de familia, aunque volvía los fines de semana y en las vacaciones. El viaje de tren duraba como 3 horas por lo que era imposible viajar cada día, y más si empezaba a las 8 de la mañana…Bueno, pues es por esto que me quedé en una residencia de lunes a jueves y los viernes después ir a las clases y de comer en la residencia cogía la maleta y me dirigía a casa. Normalmente siempre llevaba una mochila donde metía mi portátil y la carpeta de la universidad con todos mis apuntes y también llevaba una maleta individual con dos ruedas, donde ponía la ropa sucia y lo demás.

Bueno, así fue aburrido todos los fines de semana que cogía el tren en la estación. Hasta que un viernes, antes de las Navidades y del Carnaval, algo me sucedió que nunca olvidaré. Al principio todo era igual, pasar el ticket por el torno y luego pasar unas vías para poder entrar en el tren, que le faltaba 5 minutos para salir. Me acuerdo que me senté en uno de los asientos laterales del 1er vagón, pues tenía una maleta que pesaba mucho y si me sentaba en otro lugar molestaría. Bueno, pues, me puse el reproductor de música de mi móvil y de pronto oigo unas pisadas de unas botas. Sin prestar atención me giré y vi a un chico que en menos de un segundo llamó totalmente mi atención.

Al principio creí que estaba soñando pero no, estaba delante de un chico muy guapo y atractivo,  pero lo que nunca me pude imaginar que ese chico era la viva imagen de Cloud Strife, del juego Final Fantasy VII: 1’70 cm de alto, rubio con los pelos en punta, ojos azules y tenía el mismo traje de la película Advent Children, como leéis, solo le faltaba su grandiosa espada.

Me quedé sin habla, no dejé de mirarlo (¿y quién no lo haría? jaja :3). Él se sentó a varios metros de mí, en otro de los asientos laterales, por lo que le veía bien, se recostó en el asiento y apoyó sus brazos en la repisa de la ventana que tenía detrás suyo. Estuve mirándolo durante mucho tiempo, hasta que le llamaron por teléfono. Me sorprendí cuando vi que su móvil se parecía al de Cloud, pero éste era negro totalmente. Su voz era linda, me acuerdo más o menos de unas palabras de lo que dijo: “Hola colega […] ya nos veremos, adiós” . El chico se dió cuenta que lo observaba todo el tiempo y cuando me miraba yo desviaba la mirada. Pero enseguida yo le volvía a mirar con más cuidado…¿Cómo iba a dejar de mirarle?

Durante las primeras paradas en que el vagón estaba casi vacío pensé en pasar por su lado y hacer algo para hablarle, pero no podía hacerlo por la pesada maleta que llevaba conmigo. Luego se llenó, pero no lo suficiente para no seguir observándole. Al final él se bajó en una parada antes que yo, seguí mirándole hasta fuera del tren y cuando éste arrancó y se fue de la estación. No le hice fotos ni nada, la sorpresa me impedía dejar de ver ese monumento de chico, no me quería perder ni un sólo segundo de lo que veía. Qué listilla soy xD

Me gustó la experiencia y ver una viva imagen de Cloud Strife, ja ja.

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